Hoy Quiero Hablar Contigo, Camerún

La visión ancestral —hoy llamada cosmológica, antropológica o sociológica— nos enseña que todos los descendientes Ekang-Ewondo-Beti-Fang de Camerún son mis ancestros. Incluso los bebés, los recién nacidos y hasta los que aún no han nacido llevan esa sangre ancestral. Mis hijos también la llevan, y por eso mi destino y el de Camerún están unidos. Mi sangre, mi futuro y el futuro de Camerún corren en la misma dirección. Lo acepto, y por eso estoy en Camerún, y siempre estaré con Camerún. Porque, pese a las carreteras dañadas, a la mala gestión en ciertos sectores y a la sombra del neocolonialismo, Camerún sigue siendo un pueblo ejemplar, una cultura ejemplar y un país con un destino ejemplar.

World War News TV™

11/11/20254 min read

Hoy Quiero Hablar Contigo, Camerún

La visión ancestral —hoy llamada cosmológica, antropológica o sociológica— nos enseña que todos los descendientes Ekang-Ewondo-Beti-Fang de Camerún son mis ancestros. Incluso los bebés, los recién nacidos y hasta los que aún no han nacido llevan esa sangre ancestral. Mis hijos también la llevan, y por eso mi destino y el de Camerún están unidos. Mi sangre, mi futuro y el futuro de Camerún corren en la misma dirección. Lo acepto, y por eso estoy en Camerún, y siempre estaré con Camerún.

Porque, pese a las carreteras dañadas, a la mala gestión en ciertos sectores y a la sombra del neocolonialismo, Camerún sigue siendo un pueblo ejemplar, una cultura ejemplar y un país con un destino ejemplar.

Hoy quiero hablar con Camerún porque, hoy más que nunca, el grito y el dolor del pueblo camerunés es tan fuerte que quien no lo escuche, quien no se ponga de su lado y le sirva, merece ser juzgado como tirano, como mendigo ante el imperialismo, como enemigo del pueblo, de la historia y de Dios.

Hoy quiero hablar con Camerún porque yo, como tantos jóvenes nacidos en los años 80 en el Mercado Central, en el Barrio Los Ángeles o en el Barrio Chino de Malabo, he crecido escuchando la música camerunesa, alimentándome con sus productos, conviviendo con sus hijos e hijas como hermanos, ya hablen francés o inglés.

Quiero comenzar pidiendo perdón al pueblo camerunés por la ingratitud y la deshumanización que muchos de mis compatriotas, manipulados por un sistema  que manda pero no gobierna, muestran hacia los cameruneses en Guinea Ecuatorial. Esa herida es doble: los cameruneses sufren, pero los ecuatoguineanos también sufren, aunque en silencio, pues aún no tienen el mismo nivel de consciencia política y cultural que demuestra Camerún.

El mundo entero debería hablar con Camerún, porque Camerún fue, es y será un pueblo de leones y leonas. Fue el pueblo que luchó contra la colonización, que venció a los colonos y que conquistó su independencia con sangre. Eso nunca se debe olvidar.

Yo lo recuerdo, y también recuerdo que Acacio Mañé Ela, padre de nuestra independencia en Guinea Ecuatorial, fue asesinado y martirizado por los españoles porque su proyecto de unir la ex-Guinea Española con Camerún era la peor pesadilla de Madrid. Así, España nos dio “independencia” el 12 de octubre de 1968, el mismo día de su fiesta nacional. No fue libertad: fue neocolonización oficial.

Queridos Cameruneses: ¿pueden imaginar a un Ruben Um Nyobé aceptando que la independencia de Camerún se celebrase el 14 de julio, fiesta nacional de Francia? ¡Nunca! Y sin embargo, en Guinea Ecuatorial lo aceptamos y hasta lo celebramos. Esa es la prueba de nuestra co-dependencia disfrazada de independencia.

Por eso, Camerún, el 12 de octubre de 2025 yo estaré con vosotros.

El panafricanismo es la asignatura pendiente de toda África Central, y en especial de nuestro pueblo Ekang-Fang-Ewondo-Beti. Somos responsables no solo de nuestro propio destino, sino también del destino de los pueblos hermanos más pequeños. Y el mayor, cuando sabe, guía.

¿Cómo veo al Camerún de hoy y del mañana? Como un león joven que aún no ha rugido del todo. Veo a Camerún como la China de África: un país destinado a sostener la industria, la economía, la educación y la cultura del continente.

Hoy no hay carreteras suficientes: las construiremos.
Hoy no hay electricidad ni agua gratuita para todos: lo lograremos.
Hoy no hay viviendas dignas para todos: juntos las levantaremos.
Hoy falta crédito accesible para la juventud: lo crearemos.

Pero, Camerún, tenéis que aprender a exigir a vuestros dirigentes que rindan cuentas. Preguntad siempre: ¿dónde está el dinero del petróleo, del gas, de los diamantes, del cacao, del comercio exterior? Y exigid que cada franc se pague en bancos cameruneses, para beneficio del pueblo camerunés. Así, de la noche a la mañana, Camerún será un país rico, y su pueblo tendrá agua, luz, educación, vivienda y dignidad.

El problema de Camerún no es Paul Biya. El problema de Camerún es un sistema que distrae con política mientras el saqueo continúa. En Guinea Ecuatorial solo hay un Obiang Nguema, en Camerún hay miles de Paul Biyas en todos los niveles del sistema.

Y recordad: un gobierno que maltrata a sus huéspedes, maltrata aún más a sus ciudadanos.

Hace unos días, en el Grand Mall de Douala, un empresario chino me dijo:
Javier, llevo 30 años en Camerún. Para mí, hacer negocios aquí es mejor y más rentable que en China.

Ese comentario, viniendo de un ciudadano de la primera potencia comercial del mundo, debería hacer reflexionar. Porque si Camerún es ya mejor que China para algunos, imaginad lo que será cuando Camerún despierte y libere su verdadero potencial.

Ese futuro se le niega al pueblo camerunés hoy. Pero ese futuro está esperando. Y son ustedes, hijos e hijas de Camerún, quienes deben abrir esa puerta.

Adelante Camerún.
Adelante Pueblo Camerunés.
Dios observa, y los Ancestros observan.

Arriba el Pueblo de la República de Camerún.

Quién Soy Yo

No soy un revolucionario: Yo Soy la Revolución.
No soy un rebelde: Yo Soy la Rebelión.
No soy comunista, ni socialista, ni racista:
Soy Panafricanista.
Soy Africano.
Soy 54 en uno.
Soy África.
Soy los Estados Unidos de África.

Estamos construyendo una nueva narrativa para África: soberanía, conciencia y memoria intacta y sin compromisos neocoloniales.

📿 CONCLUSIÓN: ESTO NO ES UN ATAQUE. ES UN ANUNCIO.

Los panafricanistas no venimos a derrocar a nadie.
Venimos a retirar nuestro consentimiento.
A cortar la última cadena invisible.
A decir: “No más dioses falsos gobernando con sangre derramada.”
A mirarnos al espejo y finalmente reconocer:
África no es europea, África es nuestra.
Dios no está aprobado por el Vaticano. Dios es nuestro y es africano.
Dios está en nosotros. Dios está entre nosotros. Dios está con nostros.
Y África es divina. 

Esto no es solo revolución.
Es resurrección.

Y empieza…
ahora. Amén.

✍️ Atentamente,

Javier Clemente Engonga™
Presidente – World War News TV™
CEO & Director Ejecutivo – República Digital de Guinea Ecuatorial™
📍 Malabo | London | www.worldwarnews.online